La IA ofrece información clave, basada en predicciones, que les permite a los líderes tomar las decisiones que lleven a su organización por el camino más confiable y seguro.

 

Analia Bano y Luis BattilanaHa pasado muy poco tiempo desde que comenzó la reactivación de las actividades económicas en el país en medio de la pandemia por COVID-19 y con ello inició la llamada “Nueva Normalidad”, en la que la digitalización y las nuevas tecnologías han dejado de ser una alternativa a usar en tiempos de contingencia para convertirse en parte crucial de las operaciones cotidianas.

La contingencia sanitaria nos llevó una década adelante en la Transformación Digital. Por ello, sin duda, ya nada será lo mismo. Durante el período de aislamiento, nos adaptamos a nuevas dinámicas laborales, de consumo, de convivencia y de abastecimiento. De ahí que todo haya cambiado para seguir avanzando de la mano de la Inteligencia Artificial (IA), que hoy es clave.

 

Esta tecnología, junto con el Big Data, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) es indispensable para combatir el virus que ha enfermado, hasta principios de septiembre, a más de 25 millones de personas en el mundo. En el caso de México, el uso de mensajería instantánea, mapas de calor generados por señal de celulares y encuestas telefónicas han sido parte de esta solución.

Pero más allá de sus implicaciones en el ramo de salud, donde ayuda a la detección oportuna y a evitar los diagnósticos erróneos, la IA ha sido clave en la biomedicina con el desarrollo de fármacos y ha optimizado procesos de marketing y ventas, sistemas de recomendación y recuperación de información, traducción automática, aprendizaje de robots, detección de patrones de consumo y análisis de opiniones, entre otros.

A su vez, hace posible que, al ingresar a un portal, de inmediato, un asistente digital nos ofrezca soluciones que ayude a resolver dudas o problemas con algún servicio o producto de manera fácil y rápida; mientras que el análisis de datos que emplean empresas como Google permiten que, después de una búsqueda, en nuestras redes sociales aparezca publicidad relacionada a ella.

En cuanto a los negocios, nos ha permitido mejorar la atención al cliente, además de crear nuevas formas de interacción con los consumidores, y de comunicación entre empleados y los sistemas de información tecnológica, lo que se traduce en mejores ingresos y mayor productividad.

Podemos decir que son tres acciones concretas, con las que la IA puede ayudar a hacer más eficiente la operación de cualquier empresa:

  1. Optimización de recursos: por ejemplo, con esta tecnología, que es capaz de planear, organizar y controlar procesos, se puede mejorar el flujo de operación de cualquier almacén.
  1. Reducción de costos: imaginemos que aplicamos IA al consumo energético de un centro de datos. Con ello lograríamos una disminución de más de 50%, lo que se traduce en menos gastos para las empresas, y hasta podríamos predecir fallos en la red eléctrica.
  1. Simplificación de procesos: la IA mejora todas las variables de la gestión empresarial: en la productividad, aumenta el rendimiento y la capacidad de trabajo de las compañías; a los clientes, les ofrece respuestas automatizadas de gran utilidad; mientras que en el área de productos permite conocer, en tiempo real, todos los detalles de cada uno de los artículos ofertados.

Sin embargo, uno de los principales beneficios lo apreciamos en la gestión de riesgos, que se aplica a través de herramientas para reforzar las funciones de cumplimiento, aumento y automatización en el análisis de datos, con lo que es posible anticipar y gestionar incidencias.

En otras palabras, la IA ofrece información clave, basada en predicciones, que les permite a los líderes tomar las decisiones que lleven a su organización por el camino más confiable y seguro.

Esa es una función simplemente indispensable no sólo para la reactivación de los negocios, los cuales han enfrentado problemas financieros con la pandemia; sino también para su operación en esta “Nueva Normalidad”, que cada día es más digital. Por ello, se requieren de empresas preparadas tecnológica y culturalmente para atender y entender las nuevas dinámicas sociales.

Contar con aliados confiables que ayuden a incorporar IA y Big Data como parte de su Transformación Digital, es una ventaja en este mundo cada vez más acostumbrado a la inmediatez. Hoy, estoy seguro, que este recurso será empleado por aquellas compañías dispuestas a no quedarse atrás en esta nueva realidad.