Las nuevas propuestas de valor para el cliente requieren la creación de ecosistemas de resiliencia, y los nuevos principios de la estructura de la cadena de suministro deben aprovechar agresivamente la digitalización.

 

En fechas recientes el concepto “nueva normalidad” ha causado cierta controversia en algunos sectores tras considerarse que dicho término se usó por adelantado por parte de algunas autoridades. Independientemente de esto, es innegable que la “nueva normalidad” llegará eventualmente y para ello, las empresas deben estar preparadas y ponerse en modo “resiliencia”.

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Enlistamos 4 recomendaciones para enfrentar lo inesperado, basadas en la experiencia acumulada y percibiendo la necesidad de las empresas que se preguntan cómo deben prepararse, conducir y mantener futuras operaciones comerciales, así como definir qué plan realizar para recuperarse y/o renovarse.

 

Esta pandemia sin precedentes históricos ha dejado ineficaces los modelos de ejecución y planificación de la cadena de suministro que se venían usando. Las nuevas propuestas de valor para el cliente requieren la creación de ecosistemas de resiliencia, y los nuevos principios de la estructura de la cadena de suministro deben aprovechar agresivamente la digitalización. Esta es la funda y las primeras flechas para sobrevivir en el nuevo ecosistema 4.0 que se aproxima post pandemia. Aunque la niebla de la incertidumbre aún no se disipa, es necesario tomar medidas para adelantarse, y sugerimos volver a realizar gradual y detalladamente las tareas en la medida de lo posible.

 

  • Calibrar el mix de productos.
  • Generar una planificación basada en datos y preparada para el cambio.
  • Disponer de distintos escenarios donde se compensen diferentes objetivos.
  • La creación de ofertas de mercado relevantes entregadas con rutas de flujo de cumplimiento flexibles y siempre activas.

Racionalizar productos

La volatilidad imprevista, la variabilidad y los cambios en los canales vieron cómo las demandas se multiplicaban en algunas industrias, mientras que otras experimentaron cierres abruptos o restricciones logísticas. Determinar si habrá un ‘efecto látigo’ de corta duración o el comienzo de una nueva normalidad requiere una revisión exhaustiva de la cartera de productos.

 

Además, para el análisis del lado de la demanda, recomendamos considerar los impactos de la seguridad de la fuerza laboral y operatividad misma en la fábrica. El énfasis en horarios más largos e ininterrumpidos, así como la minimización de los cambios, requerirán la optimización de la cartera para ofrecer un buen retorno de los activos.

De manera similar, se deberán considerar las proyecciones de disponibilidad de materiales y partes, y los plazos de entrega de los proveedores hasta el surtido minorista del cliente. Algo esencial para los próximos 6 a 18 meses, son los planes conjuntos con clientes clave para da así continuidad al negocio.

Ver mejor, actuar antes

Antes del COVID-19, las compañías racionalizaban las cadenas de suministro, optimizaban y calibraban las redes siguiendo una aproximación “justo a tiempo” para reducir los costos de los bienes vendidos, aligerar los balances y aumentar la rentabilidad. Sin embargo, con COVID-19 las cadenas de suministro mundiales se han tornado complejas, siendo difícil rastrear redes logísticas e inventarios, distorsionando plazos de entrega, capacidad de igualar la demanda con la oferta y potencialmente introdujo aún más riesgos; alimentos equivalentes a miles de millones de dólares se estancaron, se echaron a perder o se descartaron, mientras que algunas comunidades no tuvieron acceso a lo esencial en suministros y equipos médicos críticos. Para gestionar el riesgo Blue Yonder aconseja:

  • Tomar medidas decisivas para representar digitalmente las redes de suministro de extremo a extremo, generar visibilidad y permitir la detección proactiva de problemas, la predicción de anomalías y la capacidad continua de cambiar flujos ofreciendo una respuesta oportuna y rentable.
  • Ampliar los programas de desarrollo de proveedores, superando las relaciones tradicionales centradas sólo en los costos.
  • Impulsar un plan marco de ejecución-mejora junto con prácticas comerciales que infundan confianza a los proveedores, socios y partes interesadas mientras otorgan agilidad, flexibilidad y capacidad de respuesta.

Construir planes detallados de ejecución

Finalmente, para tener éxito en un mundo de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, los supuestos heredados y los parámetros operativos deben dar paso a una planificación proactiva que permita sistemas flexibles de ejecución ágil. Las predicciones continuas, el seguimiento de pedidos, inventario y logística en tiempo real respaldarán la planificación de escenarios para la dinámica del mercado, el suministro y la interrupción operativa.

Los parámetros usados en las evaluaciones de escenarios donde se compensen distintos objetivos deben capturarse en libros de estrategias y planes detallados de ejecución que puedan rápidamente activarse con un solo clic en sistemas de planificación ágiles cuando se presenten las distintas situaciones.

Es cuestión de tiempo antes de que aparezca la próxima interrupción, se desconoce cuándo y cómo se manifestará, pero si esta pandemia nos ha enseñado algo importante, son lecciones para imprimir anticipación en el ADN de las empresas que permita percibir, prevenir y ejecutar con decisiones eficientes.