El registro llega cuando el celular ya no es sólo un servicio: es mensajería, compras, pagos y banca en el bolsillo.
Con la entrada en vigor de los Lineamientos para la identificación de líneas móviles, México formaliza la vinculación de cada número con un titular, fija un tope de diez líneas por persona física (con excepciones) y prevé deshabilitación para líneas no vinculadas tras el periodo transitorio.
En ese contexto, mostramos dos realidades al mismo tiempo: una distribución del mercado concentrada y un uso del celular tan cotidiano que cualquier fricción regulatoria se siente de inmediato. Telcel concentra 57.3% de los usuarios, seguido por AT&T (15.8%) y Movistar (12.0%); “otra red” suma 8.1% y Unefon 2.9%.
Y lo que se hace en el teléfono explica por qué el registro toca fibras: 76.9% de los adultos dice que chatea con regularidad; después vienen mensajes de texto (64.8%), fotos (64.0%), multimedia (63.0%), llamadas (63.0%) y correo (62.0%). En medio de esa vida social, el celular también es caja y ventanilla: 43.6% compra por Internet, 29.3% paga facturas y 28.4% realiza actividades de economía y banco desde el dispositivo.
En las edades de 18–24, las mujeres reportan un uso más social-visual: chatear (68.2% vs 61.5% en hombres), multimedia (60.6% vs 47.1%), fotos (53.4% vs 43.3%) y redes (44.7% vs 32.7%). En los hombres de ese mismo rango aparece más fuerte el vector de entretenimiento: juegos (43.8% vs 36.0%). Incluso en operador se asoma una diferencia práctica: Telcel pesa más entre mujeres jóvenes (54.8%) que entre hombres jóvenes (43.8%), mientras AT&T y Unefon suben relativamente en ellos (AT&T 18.1% vs 14.1%; Unefon 8.6% vs 4.9%).
En 35–44, el celular se endurece como herramienta de gestión. Las mujeres lideran en chatear (83.9% vs 74.4%), compras en línea (54.4% vs 42.7%), redes (63.3% vs 50.6%) y navegación (59.3% vs 53.4%). También crece el componente de responsabilidad: pagar facturas sube y se mantiene alto en ambos, con mujeres arriba (35.3% vs 31.6%). En operador, Telcel se consolida en los dos grupos (mujeres 59.8%, hombres 57.4%) y Movistar gana algo más de terreno en mujeres (13.0% vs 11.1%).
La edad, además, cambia el “para qué” del celular, no solo el “cuánto”. Entre hombres, el correo brinca de 34.1% (18–24) a 60.5% (35–44), las compras de 27.4% a 42.7% y las noticias de 20.7% a 39.5%; Telcel también crece como elección (de 43.8% a 57.4%). En mujeres, el giro es todavía más marcado en consumo: compras pasan de 27.7% a 54.4%, chatear de 68.2% a 83.9%, correo de 43.9% a 65.9%, y Telcel refuerza su posición (de 54.8% a 59.8%).
En México, el celular ya es identidad operativa: ahí se conversa, se compra y se paga. Si el registro quiere aportar seguridad sin castigar al usuario, la regla es simple: pedir lo mínimo, protegerlo con estándares altos y explicar el proceso con absoluta claridad; de lo contrario, cualquier fricción se convierte en desconfianza.

