La pandemia dio auge a la impresión 3D de equipo de protección personal. Sin embargo, este tipo de manufactura puede revolucionar muchos otros procesos industriales.

 

A inicios de la década de los noventas registró su despegue y desde entonces mantiene una constante evolución, posicionándose como una de las tecnologías habilitadoras de la Industria 4.0. Se trata de la manufactura aditiva, mejor conocida como impresión 3D, cuyos avances han sido notables tras la pandemia de COVID-19 extendida a nivel mundial en este 2020. CETYS

 

La transformación digital que un gran número de empresas y organizaciones han emprendido para adaptarse a nuevos esquemas operativos, como parte de sus esfuerzos para subsistir en medio de la contingencia sanitaria, ha dado pie al auge de esta industria, principalmente porque la impresión 3D permite trasladar los diseños y conceptos nacidos en el mundo digital, al mundo real, de manera muy sencilla, imprimiendo objetos que sería complicado fabricar con tecnología sustractiva, como el maquinado CNC.

 

En la actualidad se puede disponer de un gran número de proveedores de equipos de impresión 3D, que a su vez trabajan con una amplia gama de materiales que van desde plásticos, nylon, metales, y desarrollan tecnología de manufactura aditiva capaz de utilizar materiales orgánicos.

 

Los diseños que se imprimen en 3D se cristalizan en objetos que conservan sus características con una gran resolución.

 

Presente y futuro de la manufactura aditiva

Una de las aplicaciones directas de la manufactura aditiva consiste en que, mediante estas máquinas, pueden crearse lotes de productos personalizados justo en el momento en el que se requieren. 

 

Gracias a esto, en un futuro cercano las empresas podrán trasladar sus modelos de producción a redes de descentralizadas donde cientos o miles de impresoras 3D se conectarán en red en espacios geográficos distantes, y serán capaces de producir lotes de productos en el momento que el cliente los solicita, lo cual transformará las cadenas de suministro ya que se reducirán los costos de almacenamiento de productos. 

 

Mientras tanto, la manufactura aditiva sigue utilizándose para dotar de equipo de protección personal a quienes enfrentan de primera mano la pandemia de COVID-19, principalmente al personal de la salud. 

 

En el CEID de CETYS utilizamos la impresión 3D para fabricar componentes para prototipos aplicados a la robótica, movilidad inteligente, satélites pequeños y proyectos académicos. Recientemente nos dimos a la tarea de fabricar componentes para la fabricación de caretas y equipo de protección personal para quienes se encuentran trabajando en hospitales COVID de Baja California. También, mediante esta tecnología, fabricamos mascarillas y conectores para las mangueras que se utilizan en los respiradores mecánicos que se emplean en estos hospitales.

 

Sin embargo, la tecnología de impresión 3D tiene múltiples aplicaciones, igual de valiosas para la sociedad. En el campo de la medicina, puede utilizarse para crear prótesis, y en el futuro podrían imprimirse órganos para personas que requieren un trasplante. 

 

Para el sector industrial, la manufactura aditiva se emplea en la fabricación de herramientas y/o componentes que facilitan la automatización de los procesos. 

 

El sector de la construcción también está incursionando en el uso de esta tecnología. Impresoras 3D de gran escala son capaces de fabricar muros, e inclusive casas completas. 

 

Sin duda esta tecnología seguirá evolucionando y generando gran impacto en nuestra sociedad en los próximos años.