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Las empresas que quieren crecer y prosperar hoy deben pensar de manera distinta -“out-of-the-box”- para tener la agilidad de reaccionar oportunamente y aprovechar las nuevas oportunidades que se les presenten.

Olivia Salas OKLa transformación digital que está experimentando el mundo empresarial a escala global demanda una manera de pensar y trabajar radicalmente distinta. A su vez, esto implica cambiar nuestra visión y prepararnos para afrontar los desafíos que está planteando ya una economía conectada y un entorno político que es todo menos estable.

El modelo tradicional en el que las organizaciones planeaban, disponían y ejecutaban a cinco o más años ya no tiene cabida hoy. Las cosas cambian muy rápido. A medida que las olas de disrupción continúan sacudiendo todas las industrias, hemos alcanzado un nuevo punto de inflexión.

De hecho, las empresas que quieren crecer y prosperar hoy deben pensar de manera distinta -“out-of-the-box”- para tener la agilidad de reaccionar oportunamente y aprovechar las nuevas oportunidades que se les presenten.

Como lo aseguró Jim Whitehurst, el presidente y CEO de Red Hat, en el marco del Red Hat Summit 2018 que se realizó San Francisco, California, la transformación digital ha llevado a las compañías de todas las industrias a replantear la forma en que deciden, distribuyen y organizan el trabajo, particularmente en un momento en el que es prácticamente imposible planear respecto a lo que vendrá en el futuro.

De igual modo, es la oportunidad para empoderar a la gente dentro de las organizaciones para que actúe de forma inmediata y con una mentalidad innovadora. De este nuevo flujo de trabajo van a surgir ideas que valdrá la pena explorar.

Algo que puede aportar la comunidad open source a esta nueva estructura de trabajo, y que ha funcionado durante décadas, es aplicar conceptos como configuración, facilitación y compromiso. Estas concepciones toman el lugar de otras tradicionales que en la actualidad resultan obsoletas e inconvenientes.

  • Configuración. La planeación que normalmente se hace para perseguir y cumplir un objetivo es reemplazada por la configuración. En términos llanos, la configuración consiste en probar constantemente, aprender de los errores y aciertos y cambiar las cosas de ser necesario; se trata de un proceso constante de experimentación y aprendizaje.
  • Facilitación. Asimismo, para dejar atrás el poder monolítico de la alta administración, cuya visión era única e irrefutable, Whitehurst propone llevar la información a la gente que integra la organización -que conocen perfectamente las entrañas del negocio- y darles el poder de decisión (enablement o facilitación).
  • Compromiso. Finalmente, dejar que el cambio suceda a través de la colaboración de equipos e individuos da paso a nuevas formas de interactuar y colaborar. Es la transición que va de la ejecución al compromiso, y donde la capacidad de reacción al cambio y al aprovechamiento de las oportunidades se ve potenciada.

En esta nueva visión de hacer negocio y trabajar, TI tiene un papel fundamental tanto como habilitador y generador del cambio.

Evidentemente, este es un marco posible en el que pueden aplicarse algunas salvedades. No hay una forma correcta o errónea de organizarse. Simplemente existen mejores formas en que los negocios pueden optimizarse de acuerdo al contexto en el que se mueven. Cada una tiene una serie de actividades que se encuadran en diferentes puntos del amplio espectro de optimizar e innovar.