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Aunque el análisis del ROI es de gran utilidad para evaluar qué tanto conviene incorporar un programa, costos de implementación, de mantenimiento, etc., también es necesario establecer objetivos cuantificables que a su vez determinen los beneficios que nos puede brindar una TIC.

Logo MicrosipEn esta era de digitalización y automatización de procesos, invertir en Tecnologías de la Información (TIC’s) puede traer ventajas importantes para la empresa, sin embargo, antes de optar por esta opción, se deben considerar factores como tiempo, implementación y monto invertido para determinar el retorno de inversión, algo que puede resultar muy diferente en cada caso.

Existe la falsa concepción de que una organización puede prescindir de la tecnología mientras ésta siga siendo rentable. Lo cierto es que actualmente vivimos en una economía tan volátil donde no podemos pensar en mantenernos al margen de la digitalización porque signifique un ahorro que no se necesita.

Cuando se busca el desarrollo de una empresa hay que considerar herramientas y servicios que impulsen su crecimiento, éstos pueden ir desde equipo computacional, mobiliario, ubicación de las oficinas hasta sistemas de administración que ayuden con la organización. Si bien, considerar todos estos elementos no representan en sí, una ganancia inmediata, se debe hacer una evaluación de las necesidades reales para hacer una compra inteligente.

Para conocer qué tipo de adquisición tecnológica se debe hacer exactamente, es recomendable realizar un análisis de ROI, con el cual podemos medir el rendimiento económico y proyectar cuáles serán las ganancias, así como el tiempo de recuperación de lo invertido. De esta manera, se compara el beneficio obtenido; es decir, la relación entre el costo - beneficio para un determinado proyecto.

Al momento de invertir en algún tipo de tecnología, por ejemplo una ERP, o cualquier otra herramienta, debemos romper con la percepción de que representa un gasto. Todo lo contrario, implementar una TIC conlleva  procesos y formas de operar más eficientes que pueden adaptarse, si a ésto le agregamos una capacitación constante, nos aseguramos de sacarle el máximo provecho a nuestras inversiones.

Cabe señalar que al medir la rentabilidad de las tecnologías implementadas podemos enfrentarnos al tiempo de espera que invariablemente se debe considerar para percibir el retorno, que en este caso varía dependiendo del financiamiento, préstamo, herramienta tecnológica, entre otros, que se haya escogido. Definir un lapso de tiempo es tan poco probable como definir el nivel de éxito con lo que buscamos hacer.

Debemos considerar el tiempo de retorno para tomar la mejor decisión, así como pensar en que estos beneficios aunque sean intangibles, son igualmente importantes, como el valor agregado que aportará nuestra inversión en las diversas áreas que conforma nuestra empresa, así como su impacto en términos de operación y productividad.

Aunque el análisis del ROI es de gran utilidad para evaluar qué tanto conviene incorporar un programa, costos de implementación, de mantenimiento, etc., también es necesario establecer objetivos cuantificables que a su vez determinen los beneficios que nos puede brindar una TIC.  

Por último, se deben realizar evaluaciones periódicas para obtener información que sea relevante para la toma de decisiones, así como datos que ayuden a corregir de manera temprana los problemas que puedan surgir. Antes de invertir, considera todas las variables posibles y establece metas claras de lo que buscas a corto y largo plazo.





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