Todos estos ciclos de desarrollo cada vez más rápidos y automatizados, y la puesta en marcha de contenedores por todos lados, generan costos y datos. A la pregunta de quién administra y limita el costo de estas plataformas, y quién gestiona y protege los enormes volúmenes de datos que se crean, la respuesta siempre será seres humanos altamente capacitados.

 

veeamLa plataforma de gestión de contenedores de código abierto y nativa de nube, Kubernetes, significa un cambio de juego para las empresas que buscan hacer que sus fases de desarrollo, prueba y producción sean más consistentes en todas las plataformas. Sobre Kubernetes, ya se hacen preguntas como: ¿Amenazarán con sustituir las funciones de los equipos de TI con su capacidad de “orquestar” y “automatizar” la gestión de entornos de contenedores? Como siempre, lo cierto es que las nuevas tecnologías crean oportunidades, en lugar de eliminarlas.

 

Los desarrolladores ya tienen gran libertad e independencia sobre las decisiones de compra, y entre 70% y 79% sienten que tienen una influencia significativa o total sobre este tipo de inversiones, según IDC[1]. Al decir que, según la Fundación del Cómputo Nativo de Nube[2], 2.7 millones de desarrolladores nativos de nube –de los 6.5 millones que, se cree, existen en todo el mundo– están usando Kubernetes, hablamos de una parte significativa de la base de talentos que los equipos de TI deben consultar y respaldar. El que la base de desarrolladores nativos de nube esté en franco crecimiento es prueba de que estas tecnologías next-gen en realidad atraen a más personas a la industria del desarrollo de software y gestión de TI de las que alejan.

 

Todos estos ciclos de desarrollo cada vez más rápidos y automatizados, y la puesta en marcha de contenedores por todos lados, generan costos y datos. A la pregunta de quién administra y limita el costo de estas plataformas, y quién gestiona y protege los enormes volúmenes de datos que se crean, la respuesta siempre será seres humanos altamente capacitados.

 

Ahora bien, como con cualquier tecnología disruptiva, Kubernetes requiere un periodo de educación y prueba, y las empresas están ahora en esta fase. Una de las principales capacidades que las áreas de TI están viendo es su valor de agrupar contenedores que componen una aplicación en unidades lógicas. Con este enfoque de Kubernetes centrado en aplicaciones, aceleran y escalan la entrega de éstas sin el riesgo de los errores humanos, lo que redunda en una entrega más rápida, a mayor escala y más precisa. Lo más emocionante es lo que podrán lograr a un nivel más amplio: Kubernetes está democratizando y convirtiendo la infraestructura, sirviendo como núcleo de las aplicaciones modernas nativas de nube. Esto nos lleva hacia lo que viene a continuación para la tecnología. Kubernetes puede ejecutarse en casi cualquier plataforma, y las propias aplicaciones pueden correr casi libremente entre ellas.

 

Esta flexibilidad podría significar que los equipos de TI comiencen a gestionar toda su infraestructura con Kubernetes, en lugar de usar capas de administración separadas para contenedores u otras tecnologías. Una capacidad así de poderosa tendría todo tipo de implicaciones, no sólo en términos del nivel de control de las áreas de TI sobre su infraestructura, sino también en cuanto a lo que es posible, y a la velocidad de los ciclos de desarrollo de software y aplicaciones. Ésta es sólo una de las formas en que Kubernetes podría aumentar el valor de la función de TI y de las habilidades del equipo dentro de una organización.

 

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Los profesionales de TI deben sentirse con la autoridad, herramientas y habilidades para maximizar las oportunidades de Kubernetes. Esto requiere un salto de fe, el cual ya se está dando: nuestro Reporte de Tendencias de Protección en la Nube 2021 indica que 61% de las empresas a nivel mundial ya están usando contenedores de producción, probándolos activamente o al menos tienen la intención de utilizarlos a lo largo del próximo año. Mi respuesta a la preocupación de algunos es que hagamos lo que mejor sabemos hacer, preguntémonos sobre qué base se encuentra y cómo habilitamos la arquitectura necesaria y correcta. Visto desde un nivel de plataforma o infraestructura, no importa con qué tratemos; todo tiene ventajas y desventajas, y eso no nos impide que la gente mueva sus cargas de trabajo más importantes a una plataforma óptima.

 

También hay que tener claro que ninguna plataforma está libre de riesgos. En este caso, se siguen dando situaciones de pérdida de datos que no se abordan mediante disponibilidad o replicación, de forma que las empresas aún requieren una solución de respaldo que funcione contra gran variedad de aplicaciones y métodos de despliegue de Kubernetes. Por ejemplo, Kasten K10 de Veeam fue creado para centrarse en la aplicación, es nativo de Kubernetes, se ejecuta en múltiples clústeres y en la nube, y es compatible con servicios de datos.

 

Con una visión equilibrada y pragmática, es poco probable que Kubernetes y lo nativo de nube sean la solución para todo. Las áreas de TI deben comprender de qué son capaces y sus beneficios comparativos para tomar decisiones informadas. No son más difíciles de entender que las plataformas que usamos. Igual que ellas, permiten hacer grandes cosas, prosperan en ciertos escenarios y son menos adecuados para otros, y todos los datos todavía deben respaldarse y protegerse. Los equipos que se familiaricen con el máximo potencial de Kubernetes ganarán a lo grande en velocidad y calidad de los ciclos de desarrollo de aplicaciones, trayendo nuevas características, servicios y productos al mercado para sorprender y deleitar a los clientes.