Integrar pagos presenciales, digitales y recurrentes ayuda a reducir procesos separados, concentrar información y facilitar la conciliación de las ventas.
Conforme se amplían las opciones de pago digital en el país, las empresas reciben ventas por más canales y formas de pago. Durante 2025 se realizaron en México alrededor de 4,207 millones de pagos con tarjeta en comercios tradicionales y electrónicos, de los cuales 29% correspondió a comercios electrónicos, según cifras de CONDUSEF elaboradas con información de Banco de México. Para las empresas que venden tanto en establecimientos físicos como en línea, las transacciones que se originan en ambos canales terminan formando parte de los mismos procesos de registro, ingresos y conciliación.
Ofrecer distintas formas de pago implica resolver lo que ocurre después con cada transacción, especialmente cuando las ventas provienen de una tienda física, ecommerce u otros puntos de cobro.
En este sentido, el siguiente paso para los negocios, a la par que integran más medios de pago en diferentes canales, es conectarlos con las herramientas que utilizan para administrar sus ventas e ingresos para hacer más eficientes los negocios y brindar experiencias sin fricciones a los consumidores.
El 2026 Voice of the Merchant Study, realizado por Oliver Wyman y Merchant Advisory Group con más de 40 grandes merchants de sectores como retail, restaurantes, viajes, telecomunicaciones y ecommerce, encontró que 34% del tiempo de estos equipos se destina a gestionar operaciones de pago, como onboarding y reporting, además de fraude y contracargos; en 2024, los encuestados consideraban que estas tareas deberían ocupar alrededor de 21% de su tiempo.
Sumar canales y formas de pago puede significar más sistemas que administrar, datos distribuidos entre distintas plataformas y procesos de conciliación que requieren intervención de los equipos. 
Una terminal conectada con el sistema de caja relaciona el cobro con la venta desde el momento en que se realiza, mientras ecommerce, cargos recurrentes y otros puntos de pago pueden intercambiar datos con los sistemas financieros y administrativos a través de integraciones y APIs; al reunir esos registros, la empresa tiene mayor visibilidad sobre sus transacciones, cuenta con más información para tomar decisiones sobre sus ventas y reduce el trabajo necesario para identificarlas y conciliarlas.
La tecnología utilizada para procesar los pagos puede adaptarse conforme el negocio incorpora ecommerce, entregas a domicilio, suscripciones, sucursales u otras formas de venta, sin tener que construir un esquema independiente para cada una.
Una tienda, un restaurante o una empresa que trabaja con suscripciones parten de operaciones diferentes y eso tiene que reflejarse en la tecnología que utilizan; integrar las capacidades que necesita cada negocio permite sumar nuevas formas de venta sin crear procesos separados de administración cada vez que se incorpora un nuevo punto de cobro.
Conectar pagos, información y herramientas de gestión facilita que las empresas sumen nuevas formas de vender sin agregar sistemas independientes detrás de cada una, manteniendo en una misma estructura el procesamiento y los datos que necesitan para administrar sus ventas.