Auriga Imagen 2Los bancos enfrentan el compromiso de mantener una presencia física eficiente mientras sus clientes demandan interacciones digitales, autoservicio y resolución inmediata.

La transformación digital del sector financiero ya no se limita a trasladar transacciones de una ventanilla a una aplicación móvil. La prioridad actual radica en conseguir que los distintos puntos de contacto funcionen de manera integrada, mientras las instituciones redefinen la función de sus sedes y buscan optimizar sus costos operativos.

Las tendencias más recientes del sector apuntan en la misma dirección: las interacciones bancarias deben fluir con naturalidad entre plataformas virtuales y espacios físicos, y los centros de atención tradicional seguirán siendo relevantes para las gestiones complejas. Un dato lo ilustra: 76% de los encuestados preferiría las microsucursales o las cabinas inteligentes, señal de que los puntos de atención evolucionan en lugar de extinguirse[1].

El costo de mantener miles de oficinas

En México, la red de oficinas bancarias pasó de 11,838 al cierre de 2023 a 11,421 en octubre de 2025[2], cuyo costo promedio de mantenimiento oscila entre 300 mil y 500 mil dólares anuales. La evolución en los hábitos de los consumidores y el volumen creciente de trámites en línea han convertido a ciertas instalaciones en unidades costosas de mantener: la disminución de trámites realizados directamente ante un ejecutivo impulsa a las entidades a replantear el propósito de estos edificios[3].

El cambio responde de igual forma a las exigencias de los usuarios. De acuerdo con un análisis de abril de 2026, la mayoría de las gestiones ya son digitales y las personas esperan respuestas ágiles, trámites simples y coherencia entre plataformas: tres de cada cuatro anticipan esa continuidad entre un medio y otro[4].

Por ello, la encrucijada no radica en elegir entre una sede tradicional o una aplicación telefónica. Se trata de enlazar ambos mundos para que un trámite pueda iniciarse en una pantalla, continuar en un kiosco y recibir acompañamiento personal cuando se requiera.

Del cajero automático al punto de servicio inteligente

En este contexto, soluciones tecnológicas como las de Auriga buscan responder a las nuevas demandas del mercado financiero. Es el caso de su plataforma WWS ATM, que administra cajeros automáticos y terminales de autoservicio para reducir costos operativos y tecnológicos, elevar la disponibilidad de los equipos y simplificar la integración de nuevas funciones.

Esta propuesta forma parte de una arquitectura omnicanal más amplia: WinWebServer (WWS) que habilita la prestación de servicios bancarios mediante cajeros, kioscos, sedes físicas, centros de llamadas, portales web y dispositivos móviles.

Automatización con rostro humano

La evolución del modelo no implica prescindir del acompañamiento profesional. Un eje central de esta transición radica en conciliar las transacciones autónomas con el soporte directo cuando una gestión exige guía o validación especial.

Auriga aborda este equilibrio a través de NextGenBranch, que integra automatización, autoservicio y soporte a distancia para transformar el rol tradicional de la oficina bancaria. Su solución WWS Fill4Me facilita la ejecución de depósitos, pago de servicios, cobro de cheques, transferencias y retiros de montos elevados de forma autónoma o con el apoyo de un operador remoto. A esto se suma Bank4Me, una estación multimedia equipada con videoconferencia y navegación compartida que conecta al cliente con un especialista en el momento en que se requiera.

Una red que trasciende sus instalaciones

El siguiente paso busca que estas herramientas dejen de operar como elementos aislados  se consoliden dentro de un ecosistema integrado.

En ese sentido, la visión de banca híbrida de Auriga propone articular oficinas físicas, cajeros automáticos, terminales avanzadas, videobanca y asesoría humana en una infraestructura conectada de acceso financiero para que un usuario inicie una solicitud desde su teléfono, le dé seguimiento en una terminal de autoservicio y recurra a un asesor a distancia si requiere apoyo, sin reiniciar el trámite.

Hacia una banca sin fronteras

El futuro del sector no apunta a la desaparición de la red presencial, sino a su transformación. Las oficinas corporativas y sucursales estratégicas podrán enfocarse en asesoría especializada y operaciones de mayor complejidad, mientras que los cajeros, kioscos, aplicaciones móviles y otros canales de autoservicio asumirán una parte creciente de las transacciones cotidianas.

Para las instituciones financieras, el desafío consiste en integrar estos puntos de contacto en una única plataforma operativa que garantice consistencia, eficiencia y continuidad en cada interacción. Más que incorporar nuevos canales, el objetivo es gestionar todos ellos como parte de una misma experiencia de servicio.

En este contexto, la "sucursal sin fronteras" representa un modelo en el que la atención fluye de forma natural entre lo presencial, lo remoto y lo digital. La automatización, el autoservicio y la asistencia remota permiten ampliar el alcance de la sucursal más allá de sus límites físicos, ofreciendo a los clientes mayor conveniencia y acceso a los servicios cuando y donde los necesiten.

 

Fuentes:

[1] https://n9.cl/3re2gg

[2] https://n9.cl/fpjuz7

[3] https://n9.cl/iyu8e

[4] https://n9.cl/ukzo3f