Imagen Worldpanel by NumeratorLa caída de la inversión, el aumento en la informalidad y la redistribución del gasto (por las apuestas), dirigen hacia una nueva orientación de los patrones de consumo.

La caída de la inversión pública ha frenado el ritmo de la creación de empleo a corto plazo, lo que ha impulsado a los hogares a modificar su comportamiento de compra, “no compra más, pero sí mejor”, buscando un balance entre calidad, beneficio, experiencia y costo.

A este panorama se suma que 100% del magro crecimiento de la población ocupada durante el primer semestre de este año se dio en el empleo informal, lo que implica un deterioro importante en la calidad de los trabajos.

En contraste, el fortalecimiento del salario mínimo y una inyección récord en programas sociales equilibran la balanza. Veamos algunos datos

  • La capacidad de compra con un salario mínimo se duplicó entre 2018 y 2026, pasando de 5 a 11 productos de la canasta de consumo masivo
  • Este año se destinarán un billón de pesos en apoyos gubernamentales, beneficiando a 43 millones de personas, entre ellas 23 millones de mujeres.

Estos 4 factores, sumado al gasto en apuestas, camisetas y pantallas por el periodo mundialista, han modificado los hábitos de consumo, así lo muestran los datos de compra reportados en el estudio Consumer Insights de Worldpanel by Numerator, donde se muestra que el consumo de los hogares se contrajo 2.0% en el 2do trimestre de 2026, caída no vista desde 2018.

En donde sí hay crecimiento es en los canales emergentes (Ecommerce, Clubes, Hard Discounters) donde destaca que el e-commerce atrajo cuatro millones de nuevos compradores.

Por su oferta cada vez más extensa y su practicidad, las tiendas en línea y plataformas de compra digital están impulsando la economía nacional, sumando cuatro millones de nuevos compradores que modificaron su comportamiento de compra, virando hacia lo digital. Francisco Luna Country Manager Worldpanel

De acuerdo con los datos de Worldpanel by Numerator, la compra de productos de consumo vía on-line alcanzó una penetración de 69.7% de los hogares, aportando 3.1% de las ventas totales, solo durante el segundo trimestre de 2026.

Para este periodo, las compras en línea alcanzaron un gasto promedio de 906 pesos, lo que representa un aumento de 5.1%. En tanto, el ticket promedio fue de 320 pesos, lo que implica un aumento de 14.7%.

Durante el mismo trimestre, el e-commerce contribuyó con 23.3% del crecimiento del gasto total, debido a que su ticket es considerablemente más alto que el de otros canales de venta, incluyendo supermercados tradicionales, hard discounters y clubes de compra.

Los shopper insights muestran que cada canal digital responde a necesidades y misiones de compra distintas. Por ejemplo, mientras que en las aplicaciones de delivery los productos más pedidos son alimentos, bebidas, lácteos y productos para bebés, comportamiento que se repite en los sitios de e-commerce no puros (sitios de los supermercados), en las plataformas digitales puras los usuarios suelen pedir productos para el cuidado personal y medicamentos de venta libre. En tanto, en redes sociales, se decantan por bebidas.

Más allá del boom que experimentaron hace algunos años, las plataformas de comercio electrónico han experimentado un incremento constante tanto de clientes, como en el tamaño del carrito de compra y, por tanto, de su aportación en las ganancias totales.

En este comportamiento de compra destaca que, por ejemplo, Amazon y Mercado Libre generaron en conjunto casi el 30% del crecimiento del sector solo durante el último año. A esto se suma 26.5% aportado desde otras plataformas de e-commerce que operan desde aplicaciones o el sistema de mensajería WhatsApp.

Los shopper insights para decisiones de compra demuestran que la otra cara de la moneda la representan los clubes de precio y algunas cadenas de autoservicio, que ven cómo parte de su consumo tradicional está reorientando su gasto, dirigiéndolo hacia soluciones tecnológicas modernas.

El e-commerce dejó de ser un canal complementario para convertirse en una misión de compra con reglas propias. Los hogares eligen cada plataforma de acuerdo con necesidades específicas; replicar el mismo surtido, precio y comunicación de la tienda física ya no es suficiente.

Modula salud gasto en botanas y golosinas

El aumento en el conocimiento de fármacos agonistas del péptido GLP-1, los cuales son recetados para combatir el sobrepeso y algunos casos de diabetes tipo 2, está comenzando a modificar los hábitos de consumo y tendencias en lo que a dulces y productos azucarados se refiere.

De acuerdo con los datos de compra registrados en el informe The Health Effect Latam 2026, integrado en Consumer Insights 2026 de Worldpanel by Numerator, alrededor de 7 millones de hogares dijeron conocer este tipo de fármacos, con 3.8% de los hogares declarando ser usuarios activos y 5.7 considerando usarlos.

En los hogares donde existe algún usuario, la compra media en 17 categorías, incluyendo pastelitos, miel y jarabe de maíz, modificadores de leche, chocolate, galletas, bebidas con jugo y néctar, leche condensada y refrescos, disminuyó entre 15 y 32 por ciento.

Los usuarios de estos medicamentos han señalado una disminución en el consumo de alcohol, dulces, golosinas y comidas en restaurantes, mientras sus decisiones de compra con respecto a proteínas magras han aumentado, lo que podría explicar dicha tendencia.

El consumidor mexicano está tomando decisiones más selectivas. No busca únicamente pagar menos: alterna entre marcas propias, opciones premium y distintos canales según el beneficio que espera en cada compra. La oportunidad está en acompañar a los canales emergentes y en hacer visible el valor y justificar con claridad cada peso invertido.