Imagen Deepfakes SumsubLas empresas que entiendan la regulación de IA en México y prevención del fraude como ventaja competitiva, serán las que lideren el siguiente ciclo de crecimiento.

La videollamada parecía real. El rostro respondía, parpadeaba y hablaba con naturalidad. Minutos después, la víctima autorizó una transacción. Detrás de esa interacción no había una persona, sino un deepfake generado con inteligencia artificial. Casos como este son cada vez más comunes y están encendiendo una alerta: la necesidad de regular la inteligencia artificial en México antes de que el riesgo siga creciendo.

De acuerdo con el Reporte de Identidad de Fraude 2025-2026 de Sumsub, México registró un repunte de 484% en el uso de deepfakes, lo que evidencia el nivel de sofisticación que han alcanzado estos ataques y la frecuencia de su uso para realizar fraudes digitales. De hecho, mientras la tasa general de fraude en México descendió, los deepfakes se dispararon: una señal de que los controles básicos están funcionando, pero el fraude que persiste es cada vez más sofisticado.

Mientras la inteligencia artificial se integra en apps, servicios financieros, compras en línea y plataformas digitales, también crecen los riesgos para los usuarios. Hoy, interactuar con una imagen, una voz o un video ya no garantiza que haya una persona real detrás. En México, esta realidad ya está sobre la mesa, pero aún sin una regulación clara que proteja a quienes usan estas tecnologías todos los días.

A nivel global, el escenario es distinto. Según la OCDE, al menos 72 países ya cuentan con políticas o marcos regulatorios sobre inteligencia artificial. Esto significa que la IA ya no es solo una innovación tecnológica, sino un entorno que empieza a tener reglas claras en otras partes del mundo.

Lo que estamos viendo es un cambio estructural: la inteligencia artificial dejó de ser solo una herramienta de eficiencia para convertirse en un factor de riesgo que requiere controles claros. Sin regulación, el margen de abuso crece, especialmente en procesos como la verificación de identidad.

México avanza entre iniciativas, pero sin ley vigente Imagen cortesia Sumsub

Actualmente, no hay una regulación de la inteligencia artificial en México en vigor, sí se han presentado diversas iniciativas legislativas que marcan el rumbo regulatorio del país. Dos destacan por su alcance.

  • La primera es la Iniciativa de Ley Federal en Materia de Inteligencia Artificial (2024), que propone un marco enfocado en la gestión de riesgos de utilizar la inteligencia artificial. Este modelo contempla la clasificación de sistemas de IA según su nivel de impacto —alto, bajo o inaceptable—, así como obligaciones de transparencia, certificación tecnológica y responsabilidad por daños.
  • La segunda es la Iniciativa de Ley para el Desarrollo Ético, Soberano e Inclusivo de la IA (2025), que amplía el enfoque hacia derechos humanos, sostenibilidad y desarrollo tecnológico. Entre sus propuestas destacan la creación de un Consejo Nacional de IA, una plataforma de auditoría algorítmica y una estrategia orientada a la soberanía, equidad, resiliencia y sostenibilidad, tecnológica alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

Aunque todavía no existe una ley vigente, México ya ha comenzado a trazar el camino.

También hay acciones como la pasada revisión del T-MEC, particularmente en lo relacionado con su Capítulo 19 sobre Comercio Digital, representan oportunidades para avanzar hacia marcos regulatorios interoperables, lo que contribuye a fortalecer la confianza digital, facilitar la cooperación en ciberseguridad y brindar mayor certidumbre a las transacciones comerciales transfronterizas. Estos análisis de transacciones comerciales ofrecen una oportunidad para avanzar hacia marcos regulatorios interoperables que respondan a la realidad regional. Más que adoptar un modelo regulatorio único, el reto consiste en construir mecanismos que permitan la interoperabilidad y fortalezcan la confianza entre mercados.

Qué implica la regulación de la inteligencia artificial en México en tu vida digital

Aunque el debate suene lejano, la regulación de la inteligencia artificial tendrá efectos cada vez más visibles en la vida diaria de las personas.

Hoy, muchas decisiones que afectan a los usuarios ya pasan por sistemas automatizados: desde abrir una cuenta, validar una identidad o detectar fraude en una transacción. Sin reglas claras, estos procesos pueden volverse opacos o vulnerables.

De acuerdo con Sumsub, entre los cambios que traerá una regulación más clara están:

  • Mayor transparencia sobre cómo funcionan los sistemas que toman decisiones sobre los usuarios
  • Más controles en tecnologías como reconocimiento facial o validación de identidad
  • Supervisión humana en procesos críticos
  • Mayor trazabilidad y capacidad de explicar por qué se aprobó o rechazó una operación

La regulación no busca frenar la innovación, sino hacerla sostenible. Para las empresas, esto significa integrar controles desde el diseño: saber cómo funciona su IA, qué riesgos implica y cómo responder ante ellos.

IA, fraude y verificación: el punto más crítico

Uno de los principales puntos de atención regulatoria es el uso de inteligencia artificial en procesos de identidad digital y prevención de fraude.

Tecnologías como el reconocimiento facial, la detección de deepfakes y el análisis automatizado de documentos son parte esencial del onboarding digital. Sin embargo, su uso sin controles adecuados puede abrir nuevas brechas de riesgo.

Los deepfakes, por ejemplo, ya no solo sirven para generar contenido viral. También pueden utilizarse para suplantar identidades, engañar sistemas y cometer fraudes.

En este contexto, las autoridades y organismos internacionales están poniendo especial atención en:

  • Sistemas de verificación de identidad, para evitar fraudes con inteligencia artificial como suplantaciones o manipulación.
  • Procesos automatizados de decisión, que pueden afectar el acceso a servicios financieros.
  • Uso de datos personales en modelos de IA, con implicaciones en privacidad y seguridad.

Por qué la falta de regulación ya es un riesgo

La ausencia de un marco regulatorio claro ya representa un riesgo tanto para las empresas como para los usuarios. Además de dificultar la adopción responsable de la inteligencia artificial, genera incertidumbre sobre los criterios y controles que deben seguir las organizaciones para desarrollar, implementar y supervisar estas tecnologías de forma segura y transparente.

De acuerdo con KPMG, 87% de los responsables de TI considera que las tecnologías impulsadas por IA deben estar sujetas a regulación, lo que refleja la creciente necesidad de contar con marcos de gobernanza que brinden certeza jurídica, mitiguen riesgos y fortalezcan la confianza en su implementación.

Pero el impacto va más allá de las organizaciones. También alcanza a los usuarios, quienes interactúan todos los días con plataformas que utilizan inteligencia artificial sin que siempre exista claridad sobre cómo se toman las decisiones automatizadas, cómo se protegen sus datos o qué mecanismos existen para prevenir abusos y fraudes.

Las empresas que entiendan la regulación de IA en México y prevención del fraude como ventaja competitiva, serán las que lideren el siguiente ciclo de crecimiento. No se trata solo de cumplir, sino de construir confianza desde la tecnología.