Addictware | Noticias de Tecnología - 5 señales para identificar que el software de tu empresa es obsoleto

software en empresasLa modernización tecnológica es una decisión estratégica para las empresas para evitar riesgos legales y fortalecer la competitividad.

En el día a día empresarial, muchos sistemas “cumplen”, es decir, procesan información, generan reportes y sostienen la operación sin fallas visibles; sin embargo, en un entorno donde la digitalización avanza a ritmo sostenido, la pregunta ya no es si el software funciona, sino el que permita competir.

El mercado global de software para Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES) fue valorado en 72,350 millones de dólares en 2025 y se proyecta que alcanzará los 107,860 millones de dólares en 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 6.88 por ciento. Este crecimiento responde a factores estructurales como mayor presión en costos, volatilidad en cadenas de suministro, estándares de ciberseguridad más estrictos y una acelerada migración hacia modelos en la nube bajo esquemas de pago por uso.

En paralelo, la escasez global de talento especializado ha impulsado la adopción de plataformas de bajo código. De acuerdo con el “Total Economic Impact Study”, casi la mitad de las empresas ya implementó al menos una herramienta low-code y 56% planea intensificar su uso en los próximos dos años; además plataformas como Power Apps pueden reducir hasta en 74% los costos de desarrollo frente a modelos tradicionales.

El reto no es únicamente tecnológico, sino estratégico. El mayor error que vemos en las empresas no es tener software legacy, sino normalizarlo. Cuando el sistema deja de evolucionar al ritmo del negocio, empieza a convertirse en un freno silencioso para la competitividad.

Desde su perspectiva, identificar señales tempranas de obsolescencia permite planear una transición ordenada, evitando disrupciones operativas o sobrecostos inesperados. En este sentido, Neracode planteó cinco indicadores clave para evaluar si un sistema empresarial está quedándose atrás.

1.     Cada nueva integración se vuelve compleja y costosa

En el ecosistema actual, ningún software puede operar de forma aislada. Si integrar un Customer Relationship Management (CRM), una herramienta de analítica o una nueva pasarela de pagos requiere desarrollos extensos o ajustes estructurales, la arquitectura tecnológica podría no estar diseñada para interoperar bajo estándares modernos.

Esto limita la escalabilidad y ralentiza la capacidad de respuesta ante nuevas oportunidades de negocio. software obsoleto 1

2.     La seguridad depende de parches, no de diseño

Las exigencias regulatorias en protección de datos y el aumento de ataques cibernéticos elevan el estándar mínimo de seguridad. Sistemas que no incorporan cifrado robusto, monitoreo constante y actualizaciones frecuentes pueden convertirse en pasivos financieros.

Hoy, este desfase tecnológico también es un riesgo legal. No actualizarse no solo impacta en eficiencia, sino en exposición reputacional y cumplimiento normativo.

3.     Los equipos crean soluciones paralelas para poder trabajar

Cuando colaboradores recurren a hojas de cálculo externas, aplicaciones adicionales o procesos manuales para compensar limitaciones del sistema principal, el software dejó de ser un habilitador.

Este fenómeno incrementa retrabajo, eleva la curva de aprendizaje y genera costos ocultos que rara vez aparecen en el presupuesto de TI pero, sin duda, impactan en la productividad.

4.     Existe “miedo al código” dentro del área técnica

Si el equipo de TI evita realizar modificaciones por temor a que el sistema colapse, la arquitectura probablemente es frágil o excesivamente rígida. Esto reduce la capacidad de iteración, encarece los cambios y limita la adaptación ante nuevas condiciones del mercado.

Frente a esta realidad, la adopción de arquitecturas modulares o plataformas low-code se posiciona como alternativa para evolucionar sin comprometer estabilidad.

5.     El mantenimiento absorbe más recursos que la innovación

Uno de los indicadores más claros es presupuestal. Cuando la mayor parte del gasto tecnológico se destina a mantener infraestructura antigua, la empresa reduce su capacidad de invertir en automatización, analítica avanzada o nuevas líneas digitales.

En un mercado que superará los 107 mil millones de dólares en los próximos años, competir con sistemas rígidos implica asumir una desventaja estructural frente a organizaciones más ágiles.

Modernizar como decisión financiera y de gobierno corporativo

La discusión sobre software obsoleto ya no es un tema exclusivo del área de TI. Involucra a direcciones financieras, comités de auditoría y consejos de administración, pues impacta directamente en eficiencia operativa, gestión de riesgos y proyección de crecimiento.

Modernizar no significa reemplazar todo de un día para otro. Se trata más bien de evaluar qué parte del sistema debe evolucionar para sostener la estrategia del negocio en los próximos cinco o diez años.